Plegarias de hoy
Hoy, después de tanto tiempo no quisiera huir de aquí
Quisiera conocer otro día más para enterarme de las sorpresas que trae
Hoy, quisiera que sea eterno porque descubrí algo nuevo en mí
Quisiera que esta canción dure eternamente
Hoy, quisiera vestirme de blanco para que me confundan con las nubes
Quisiera trepar a un árbol para ver las tristezas desde arriba
Hoy, quisiera que nadie me de vuelta la cara
Quisiera mirar a los ojos a quienes me odian para llenarlos de luz
Hoy, quisiera dormirme entre los brazos del amor
Quisiera acurrucarme entre las frazadas del olvido
Hoy, quisiera no recordar días negros
Quisiera que esos días estén llenos de luz... y de agua
Hoy, quisiera que el azul se derrame sobre el mundo
Quisiera que se detengan los gatillos
Hoy, quisiera que no disparen con armas de abandono, de horror y de olvido
Quisiera que la sonrisa de un niño se dibuje en el cielo
Hoy, quisiera que Dios baje a nuestro lado
Quisiera que mire a los ojos de los egoístas y los bendiga de generosidad
Hoy, quisiera que cada ser pueda reconocerse en un espejo de agua clara
Quisiera invitar a los tristes a cenar y a los alegres a servir la cena
Hoy, quisiera que las notas musicales se escapen y vuelen... con el viento
Quisiera que las palabras se diluyan en caricias
Hoy quisiera que la metamorfosis de la mariposa llegue a todos
Quisiera que todos crezcamos bellos y podamos volar
Hoy, quisiera decir perdón a los cuatro vientos
Quisiera perdonar a lo ancho y a lo alto de una brújula
Hoy, quisiera no arrepentirme de lo que soy, para poder volver a ser
Quisiera borrar las culpas de mi alma y de las otras
Hoy, quisiera que el vientre de una madre se llene de rosas
Quisiera que el llanto de un niño borre derrotas
Hoy, quisiera que cada centímetro de aire que limpia mis pulmones me perfume
Quisiera que cada brisa cante el arrorró a las montañas y las acune
Hoy, quisiera que estas palabras nunca se borren
Quisiera que no sean tinta, sino aire, espuma, sal y mar infinito.

